oposiciones

Las físicas, el sumatorio y otras pesadillas

Autor

Observatorio Policial

Publicado: 19/05/2026 Actualizado: 09/07/2026

LAS FÍSICAS, EL SUMATORIO Y OTRAS PESADILLAS

Hubo un tiempo en el que las pruebas físicas eran simplemente “el trámite” de la oposición. Bastaba con aprobar, evitar lesiones y centrar la mayor parte del esfuerzo en la teoría, los psicotécnicos o la entrevista personal. Pero con la llegada del sistema de sumatorio todo cambió. Las físicas dejaron de ser una simple barrera de entrada y pasaron a tener un peso decisivo en la nota final. Ahora ya no basta con cumplir: hay que competir.

Ese cambio ha transformado por completo la mentalidad del opositor. Antes era posible compensar unas físicas discretas con un gran examen teórico. Hoy, un cinco raspado puede dejar fuera incluso a quien consigue notas muy altas en el temario. Los cortes son cada vez más ajustados y cada punto cuenta. Por eso muchos opositores viven haciendo cálculos constantes sobre cuánto necesitan sacar en cada prueba para mantenerse dentro de las plazas.

La gran diferencia es que las físicas no funcionan como la teoría. El cuerpo no mejora simplemente por dedicarle más horas. Hace falta tiempo, descanso, planificación y paciencia. No existe un sprint de última hora que arregle meses de mal entrenamiento. Y ahí aparece una de las partes más duras de la oposición: asumir que, además de estudiar, también hay que convertirse en una especie de atleta amateur capaz de entrenar incluso cuando el cansancio físico y mental ya pesa demasiado.

Con el tiempo llegan también las obsesiones habituales del opositor. La marca que no baja, la dominada que se atasca, la rodilla que empieza a molestar justo cuando mejor ibas o el miedo constante a lesionarte cerca del examen. Son problemas que desgastan mucho más de lo que parece desde fuera y que terminan afectando también al estudio, al descanso y a la motivación diaria.

Sin embargo, las físicas también enseñan algo que difícilmente aporta el temario: disciplina real. Porque estudiar motivado puede resultar relativamente sencillo, pero salir a entrenar después de pasar horas delante de los apuntes requiere constancia de verdad. El sistema de sumatorio ha obligado a muchos opositores a profesionalizar su preparación y a entender que ninguna parte del proceso puede dejarse de lado esperando compensarla después.

La oposición ya no se gana simplemente sobreviviendo a cada fase. Ahora se gana sumando puntos en todas ellas. Y cuanto antes asuma eso un opositor, antes entenderá cómo funciona realmente la competición a la que se enfrenta.